La Escuela Primaria 60 de Florencio Varela fue víctima de un robo que dejó al descubierto la situación de seguridad en los establecimientos educativos del distrito. Este incidente, que se suma a un creciente número de ataques, ha generado preocupación entre la comunidad escolar y cuestionamientos sobre la efectividad de las políticas de prevención implementadas por el intendente Andrés Watson.
El robo ocurrió el lunes en el edificio ubicado en Donato Álvarez y El Apero, donde se constató la sustracción de cables y la destrucción del tendido eléctrico. A pesar de la intervención de la Guardia Comunal y la Policía bonaerense, no se reportaron detenidos en el lugar.
Este es el cuarto ataque a una institución educativa en los últimos meses, lo que sugiere una tendencia alarmante. Anteriormente, la Escuela 68, la Primaria 69 y la Secundaria 4 también sufrieron robos, donde se sustrajeron desde utensilios de cocina hasta equipos de computación.
En particular, en la Escuela 68, los delincuentes causaron destrozos en la cocina del comedor, afectando la provisión de alimentos para los alumnos. En la Primaria 69, los ladrones robaron equipos de audio y componentes de electrodomésticos durante el horario escolar, y en la Secundaria 4, los saqueos se dieron durante un fin de semana largo, evidenciando una falta de seguridad en los edificios.
La seguridad de las escuelas es una responsabilidad compartida: la Policía bonaerense, organismos provinciales y la gestión municipal a través de la Guardia Comunal, el Centro de Monitoreo y la prevención territorial. Sin embargo, los recientes robos destacan la necesidad de una coordinación más efectiva y de medidas concretas para proteger a las instituciones educativas y garantizar la continuidad de la enseñanza.
En un discurso reciente, Watson anunció una inversión municipal de más de $1.500 millones en seguridad, junto con la promesa de incrementar la presencia de la Guardia Comunal y mejorar el equipamiento de vigilancia. Sin embargo, el robo en la Escuela 60 plantea interrogantes sobre la efectividad de estas promesas, ya que el ataque sucedió en un establecimiento claramente identificado y durante un periodo vulnerable.
No se ha publicado evidencia que vincule todos estos robos a una misma banda ni se ha confirmado si las cámaras de seguridad del municipio registraron a los delincuentes. Asimismo, no se ha informado sobre la existencia de alarmas o cercos perimetrales en condiciones en los edificios atacados.
El Municipio deberá proporcionar información detallada sobre las medidas de seguridad implementadas en las escuelas, incluyendo la cobertura de las cámaras de seguridad y la frecuencia de patrullajes. También es crucial que se informe sobre el estado de las investigaciones de los robos anteriores.
Hasta que no se logren identificar a los responsables y se reduzcan los ataques, la gestión de Watson se enfrenta a un desafío significativo en su promesa de protección escolar.
Fuente: NA


