El dengue ha cambiado su patrón epidemiológico en los últimos años, convirtiéndose en un desafío que trasciende las estaciones. A pesar de que las bajas temperaturas disminuyen la actividad del mosquito Aedes aegypti, el riesgo de contagio persiste, lo que hace que la prevención sea esencial durante todo el año.
El 26 de agosto se conmemora el Día Internacional contra el Dengue, una fecha que busca crear conciencia sobre esta enfermedad que afecta a millones de personas a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 5.600 millones de personas residen en áreas con riesgo de contraer dengue, con entre 100 y 400 millones de infecciones registradas anualmente.
El Dr. Rodolfo Lujan Agrello, médico especialista en Infectología, enfatiza que «muchas personas creen que el dengue desaparece durante el invierno debido a la disminución de mosquitos adultos». Sin embargo, advierte que los huevos del Aedes aegypti pueden sobrevivir varios meses y eclosionar con el regreso de condiciones favorables.
Factores Favorables para el Dengue
El mosquito Aedes aegypti deposita sus huevos en recipientes que acumulan agua, tales como baldes, macetas y neumáticos. Aunque estos recipientes se sequen, los huevos pueden permanecer adheridos y desarrollar nuevos mosquitos cuando las condiciones se vuelven propicias.
Además, factores como el aumento de las temperaturas promedio, cambios en los patrones de lluvias y la urbanización contribuyen a la expansión del dengue. Estos aspectos han llevado a que los brotes sean más frecuentes y extensos que hace una década. Para los expertos, la eliminación de criaderos es la mejor medida preventiva antes de la llegada de la temporada alta de mosquitos.
Síntomas y Medidas de Prevención
El dengue puede manifestarse con fiebre alta, dolor de cabeza intenso, dolor detrás de los ojos, y erupciones cutáneas. Ante estos síntomas, es crucial buscar atención médica y evitar la automedicación con antiinflamatorios, que pueden incrementar el riesgo de complicaciones hemorrágicas.
La mayoría de los pacientes se recupera adecuadamente con hidratación y supervisión médica, aunque algunos pueden desarrollar formas graves de la enfermedad. La consulta médica oportuna es vital para identificar signos de alarma y minimizar el riesgo de complicaciones.
Mantener los hogares libres de recipientes que acumulen agua es una de las estrategias más eficaces para reducir la presencia del mosquito y prevenir futuros brotes, haciendo de la prevención una tarea que no puede esperar a que lleguen los primeros calores.
Fuente: NA
