La disputa por los activos de Alimentos Refrigerados SA (ARSA), la empresa láctea que se encuentra en proceso de quiebra, ha escalado tras las recientes ofertas presentadas por dos competidores. La compañía, conocida por producir yogures y postres bajo marcas como Yogs, Shimy y Sancorito, está en el centro de una intensa lucha por su patrimonio.
Competencia entre Vicentin y Adecoagro
Vicentin SAIC, ahora bajo el control del Grupo Grassi, ha elevado su oferta inicial de 2,5 millones de dólares a 3,5 millones por la totalidad de los activos de ARSA. En una movida similar, Adecoagro, a través de L3N SA, también ha ajustado su propuesta hasta alcanzar la misma cifra, lo que ha intensificado la competencia por las plantas ubicadas en Arenaza y Monte Cristo, así como por las marcas y otros recursos de la firma.
Condiciones y revisiones en juego
De acuerdo a un documento presentado ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°29, L3N ha reafirmado su interés en la adquisición, aunque su oferta está condicionada a una revisión de las instalaciones. El abogado de la compañía, Juan Manuel Orquín Strassburger, ha solicitado acceso a los activos para completar esta evaluación. A pesar de la oferta mejorada, L3N ha aclarado que aún no ha podido inspeccionar las plantas debido a la falta de respuesta de la Sindicatura sobre la autorización solicitada.
Las propuestas de Vicentin y la postura de L3N
Vicentin, que presentó una oferta irrevocable de 3,5 millones, ha depositado una garantía del 10% del monto ofrecido, argumentando que su propuesta busca maximizar el recupero de los activos. Han especificado una distribución interna de los valores asignados a las plantas y marcas, buscando que la venta se realice de manera integral.
Un proceso judicial complicado
Sin embargo, la competencia no se limita a estas dos compañías. Otras firmas, como Elcor SA, también han expresado interés, ofreciendo un millón de dólares por la planta de Arenaza y otras propuestas por diferentes activos. En respuesta a esta situación, el tribunal ha decidido designar un evaluador para determinar el valor de los bienes en conjunto y por separado, dejando el futuro de ARSA aún incierto.
Fuente: La Nación


