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La Juventud No Tiene Edad: Reflexiones Sobre Sentirse Joven Después de los 60

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El Día Internacional de la Juventud, celebrado cada 12 de agosto, es una fecha instaurada por las Naciones Unidas para reconocer el papel de las personas jóvenes en la sociedad. Sin embargo, surge la interrogante sobre qué significa realmente sentirse joven tras los 60 años.

Desde la gerontología, se propone redefinir la juventud no solo como una cuestión de edad, sino como una actitud frente a la vida. Esta perspectiva permite categorizar a las personas en “jóvenes/viejos” y “viejos/jóvenes”, dependiendo de cómo cada individuo enfrenta sus actividades cotidianas.

La etimología de la palabra “juventud”, que proviene del latín iuventus, abre la puerta a una reflexión profunda. Se relaciona con el concepto de rejuvenecimiento, que implica un proceso consciente de volver a un estado de juventud, renovado y lleno de propósito. Esta idea es especialmente relevante en una sociedad donde las etapas de la vida se han transformado, y ya no es sencillo establecer límites claros entre juventud, adultez y vejez.

A los 60 años, una persona puede sentirse con energía y motivación para iniciar una nueva etapa, dejando atrás la vida laboral y explorando nuevos intereses. La imposición social del retiro laboral a cierta edad a menudo no refleja el deseo de los individuos, quienes pueden tener aún mucho que ofrecer y aprender.

De hecho, se estima que, por primera vez en la historia, habrá más personas mayores de 60 años que menores de 15, lo que plantea la pregunta: ¿qué harán con esos 20 o 30 años adicionales de vida? Así, rejuvenecer se convierte en una opción cada vez más elegida.

Hay similitudes sorprendentes entre la juventud y los primeros momentos de la vejez, ambas etapas se caracterizan por cambios significativos y la necesidad de tomar decisiones sobre el futuro. Reconocer estas similitudes puede favorecer un mayor intercambio entre generaciones, permitiendo compartir experiencias y aprendizajes.

Las decisiones, en cualquier etapa de la vida, conllevan riesgos y la oportunidad de abrirse a nuevas relaciones. Para los jóvenes, la pregunta “¿qué es lo que realmente quiero?” resuena, y lo mismo sucede a medida que se avanza hacia la vejez, donde es crucial sortear prejuicios y optar por la libertad de decidir.

Sentirse joven no significa negar el paso del tiempo, sino vivirlo desde una perspectiva renovada. Como decía el poeta José Saramago, “¡Tengo la edad que quiero y siento!”. Este Día Internacional de la Juventud puede servir como un recordatorio de que la juventud no tiene una edad definida, sino que es una forma de vivir que puede acompañar a las personas en todas las etapas de su vida.

Fuente: La Nación

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