En el corazón de la Sociedad Rural de Chaco, se lleva a cabo la Nacional Primavera Braford, un evento que reúne a los más destacados criadores del país. Entre los participantes se encuentra Yesica Espínola, una ingeniera agrónoma de 34 años que ha logrado abrirse camino en un ámbito tradicionalmente dominado por hombres.
Yesica, originaria de Misiones, se ha convertido en la responsable de la cabaña Braford El Cambio, ubicada en Villa Ángela, Chaco. Su llegada al campo no fue parte de una tradición familiar, ya que sus padres tenían ocupaciones ajenas a la ganadería. A pesar de eso, su interés por la producción agrícola comenzó en su adolescencia, cuando estudió en una escuela agrotécnica.
Desde que asumió el liderazgo de la cabaña en medio de la pandemia, Yesica ha enfrentado el reto de aprender desde cero sobre ganadería. “Me propusieron hacerme cargo de la cabaña”, relata, destacando que nunca había trabajado en este ámbito antes. Su experiencia previa en una consultora le sirvió de base, pero la ganadería le presentó desafíos completamente nuevos.
El trabajo en la cabaña requiere una dedicación constante: “Las vacas no tienen ni feriado ni fines de semana, por eso estamos todos los días ahí pendientes, arrancando muy temprano”, explica Yesica. Actualmente, lidera un equipo compuesto por seis hombres, lo que representa un reto adicional en un sector donde la presencia femenina es escasa.
A lo largo de su trayectoria, Yesica ha tenido que superar las resistencias iniciales de algunos de sus compañeros, quienes mostraban reticencias a recibir órdenes de una mujer. Sin embargo, con el tiempo ha logrado establecer un ambiente de colaboración y respeto mutuo en el equipo.
La cabaña se extiende por 75 hectáreas y cuenta con un campo adicional de 90 hectáreas, donde se crían las madres y los terneros. Durante la época de pariciones, la carga de trabajo se intensifica, ya que cada animal requiere atención minuciosa y constante. “Es un trabajo silencioso, cotidiano y fundamental para que esos animales lleguen después a competir”, señala Yesica.
A pesar de los desafíos, la pasión por la ganadería ha crecido en Yesica. “De acá a 10 años, espero seguir en esto. Hoy en día me apasiona”, afirma. Su deseo de seguir formándose y aprendiendo es un reflejo de su compromiso con la actividad y del apoyo incondicional de su familia, quienes siempre la han alentado a seguir sus sueños.
Yesica Espínola se presenta como un ejemplo de perseverancia y determinación en un sector en constante evolución, demostrando que el compromiso y la dedicación son claves para abrirse camino en la ganadería.
Fuente: La Nación


